Autores

Rafael Urbano (Madrid, 1870-1924).

Asiduo a las tertulias del café Madrid, miembro del Ateneo Científico y Literario de Madrid, miembro de la Escuela Nueva y del Centro de Expansión Comercial.

Colaboró en varios diarios liberales y republicanos como El Liberal, El Imparcial o Vida socialista, en revistas de contenido general como Prometeo, Alrededor del mundo y en El Globo y en revistas de aire modernista como Germinal o Juventud.

Su primera novela data de 1903 y lleva por título Historia del Socialismo. A esta seguirán La santa fe, El sello de Salomón, Manual del perfecto enfermo, El diablo: su vida y su poder y Más fuerte que el amor.

Tradujo varias obras importantes, entre otras El banquete de Platón, Las confesiones de Rousseau y Las vírgenes de Gabriele D´Annunzio.

Al final de su vida se sumergiría de lleno en temas teosóficos, participando muy activamente en la Biblioteca del más allá, donde, aparte de editar, prologaría, anotaría y traduciría numerosas obras.

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Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930).

Colaborador en la prensa escrita catalana, concretamente en La Vanguardia y en el Diario de Barcelona y en la prensa madrileña, en Los Lunes de El Imparcial y en Heraldo de Madrid . Ganador del concurso El Cuento Semanal, premio que le lanza al reconocimiento literario.

La mujer de Ojeda, título de su primera novela, data del año 1901, a esta seguirán Hilván de escenas y Del vivir, de 1903 y 1904 respectivamente. De 1908 data La novela de mi amigo y de 1910 Las cerezas del cementerio. Su mayor reconocimiento le llega con Nuestro Padre San Daniel (1921) y con la segunda parte de éste, El obispo leproso (1926); reconocimiento que vendrá rodeado con una fuerte polémica por parte de los sectores más conservadores por cómo el escritor se refiere a la Compañía de Jesús.

Miró llega a rechazar un sillón en la Real Academia, pese al apoyo de Azorín. La muerte le deviene precozmente, a los 50 años, y deja un par de novelas inconclusas.

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Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 – Madrid, 1920).

Diputado por el Partido Liberal, tertuliano en los cafés, miembro del Ateneo madrileño y  de la Real Academia Española, escritor, cronista, dramaturgo  y viajero.

Redactor ocasional en La Nación, El Debate, Revista de España, La Prensa, La Ilustración, El correo, La Esfera, El Progreso Agrícola y Pecuario, La República de las letras,…

Galdós es uno de los escritores más prolíficos que ha dado nuestro país. En el período comprendido entre 1873 y 1907 irá escribiendo las cinco series de sus Episodios nacionales, un total de 46 títulos. Su primera novela, perteneciente a su período de novelas ideológicas o de tesis es La fontana de oro, publicación del 1870. A esta seguirán La sombra, El audaz, Doña Perfecta, Gloria, Marianela y La familia de León Roch.

De 1881 data La desheredada, primer título del período llamado novelas españolas contemporáneas, período que finalizará con la publicación de Casandra en 1905. Pertenecientes a este período se encuentran: la citada La desheredada, El amigo Manso, El doctor Centeno, Tormento, La de Bringas, Lo prohibido, Fortunata y Jacinta, Miau, Torquemada en la hoguera, La incógnita, Realidad, Ángel Guerra, Tristana, La loca de la casa, Torquemada en la cruz, Torquemada en el purgatorio, Torquemada y San Pedro, Nazarín, Halma, Misericordia, El abuelo y la ya nombrada Casandra.

En 1909 escribe El caballero encantado, y en 1915 La razón de la sin razón, las que serían sus dos novelas pertenecientes al período llamado novelas mitológicas.

Durante toda su producción novelística irá alternando su producción teatral, un total de 25 obras que abarcan los años comprendidos entre 1861 y 1918.

En su fecunda producción también encontramos numerosos cuentos, una traducción de Dickens, memorias, y abundantes crónicas y ensayos.

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Salvador Rueda (Benaque, Málaga,1857- Málaga 1933)

El nombre de Salvador Rueda Santos  siempre se ha vinculado con el Modernismo, tanto por la excelencia de su lenguaje como por su experimentación en la métrica, aunque al mismo tiempo se le ha alejado  de esa corriente literaria por la chabacanería que acompañaba al costumbrismo español del que Rueda hacía uso.

Con veintitrés años se traslada a Madrid, donde es tutelado por Núñez de Arce. Ahí empieza a trabajar en varias redacciones de periódicos y en organismos públicos. Trabajos que va alternando con su obra literaria.

De su fecunda obra cabe destacar Cuadros de Andalucía (1883), un libro de poemas donde se recoge un tono costumbrista acompañado de jerga popular. Tono que se repetirá en Poema Nacional (1885), Cantos de la vendimia (1891), En tropel (1892) y en los libros de obra no poética El patio andaluz (1886), El gusano de luz (1889) o La reja (1890 ) entre otros.  Será en El ritmo (1894 ) donde Rueda recoja sus singulares ideas sobre el lenguaje poético y su relación con el habla vulgar.

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